RUIZ GUIÑAZU Clara - Clase 12
Clase 12:
La última clase de heurística, fue más introspectiva de lo que esperaba.
Para empezar, arrancamos hablando de que la búsqueda de sentido debe tener un espacio-tiempo. Algo bastante filosófico para mi, como son estas clases…
Despues, nos dijeron que cerraramos los ojos y escribamos durante 3 minutos sin pensar lo que se nos venia a la cabeza. Wow, la cantidad de cosas que iban pasando en solo segundos, que mente inquieta. Cuando empecé a escribir, me di cuenta de cómo algunas cosas mínimas y mínimas sensaciones influyen tanto en mi estado mental. El calor, por ejemplo, me incomoda, soy muy calurosa, especialmente en un espacio como la FADU, donde somos tantos, tantas horas, con pura ventana, y donde el clima influye en como percibo las cosas. Es muy loco porque, en un contexto universitario, uno espera que lo “tipico”, es estar enfocado en el aprender, y en el proceso creativo (en el caso de esta universidad), algo como ir aprender e irte. Pero aca eso no es asi. Ademas, pasamos por muchos momentos de incomodidad, tanto físicos como mentales que nos hacen vivirla de una manera distinta. Tambien mientras escribía, me venían a la cabeza todas las cosas que iba a hacer en el fin de semana, mi ansiedad. Pensaba en el casamiento de mi primo que tendria ese sabado, el recital que se estaba armando en FADU, pero que no podría ir por este evento… En fin, todo esto me hace recapacitar y acordarme lo difícil que se me hace a mi y a la mayoría de la gente desconectarse de la vida diaria. Este ejercicio de escritura libre me mostró la fragilidad de ese espacio-tiempo en la universidad, donde estamos, presentes en el aprender y diseñar, pero también siempre conectados a nuestra vida personal y a lo que se viene.
Estos ejercicios, yo creo que nos llevaron a explorar el diseño (aunque no te des cuenta en el momento) desde un lugar menos técnico y más sensorial. Todo fue un poco caótico pero me encanto dispersarme en mi cabeza. Al principio pensé que me era difícil concentrarme, pero despues me di cuenta que quizas era solo lo que necesitaba y el propósito de la actividad: ver qué hay atrás de nuestra distracción y dejarnos conectar con esos pensamientos de forma libre.
Estas reflexiones, y la dinámica de elegir cualquier lado de la facultad para ir a sentarte y escribir vos sola por bastante tiempo, me ayudaron a resolver esta pregunta de cuál es realmente mi lugar en la FADU. Una facultad que amo y no puedo definir nunca el por que exacto. Pero la reserva es ese lugar que me ayuda a pensar con claridad, a despejar la cabeza un rato, compartir buenas horas con amigos, descansar física y mentalmente, y siempre disfrutando de una vista muy placentera, algo fundamental para un diseñador. Todo FADU me ayuda a percibir el mundo y a la gente de otra manera que lo hacia antes de haber arrancado la carrera. Aca me encuentro con una versión super autentica de mi misma, es un espacio donde puedo ser curiosa, donde aprendo a ver y a pensar como diseñadora. La FADU es un lugar donde estoy cultivando una mirada propia y descubriendo lo que realmente quiero expresar, aunque todavía esté en desarrollo. Entonces, por mas de que la reserva sea mi lugar favorito, creo que todo FADU es mi lugar.
Mas allá de este momento tan lindo que tuve y profundo, me di cuenta también de que estoy en un momento de transición de sentimientos. La idea de que este año voy a terminar mi carrera y dejar este lugar me genera una mezcla de emociones. Por un lado, me emociona pensar en lo que viene después, en la libertad y las nuevas oportunidades que voy a tener. Pero, por otro lado, me da un poco de tristeza pensar en no ser más parte de esta experiencia, en dejar de venir a este espacio donde siento que estoy en constante aprendizaje, no solo académico sino personal.
Una de las cosas que más valoro de esta clase es poder haber tenido perspectiva un poco más firme sobre mí misma. Fue solo pensar libremente unos minutos y me ayudo. Creo que gracias a la terapia y al trabajo personal, hoy me siento más abierta a los demás, con menos prejuicios y más dispuesta a algunas oportunidades. Esto tambien lo traduzco en mi manera de diseño: diseño con otra mirada.
La FADU es mi lugar de crecimiento, tanto en lo profesional como en lo personal. Es un espacio que me desafía constantemente, me permite hacer pausas del mundo exterior, y, sobre todo, me ayuda a ser yo misma.
