jueves, 14 de noviembre de 2024

VÁZQUEZ, Marina - CLASE 12

 

REFLEXIÓN - CLASE 12 – Marina Vázquez

Esta última clase me gustó mucho. Sentí que no solo le fue dando un cierre a la materia, a la cual decidí anotarme sin tener mucha idea; sino que también me llevó a terminar de entender de qué se trata todo lo que venimos haciendo. El hecho de ponerle un nombre a las prácticas que venimos llevando a cabo clase a clase todo el cuatrimestre como: “enseñanza por resonancia” cobró mucho sentido en mi reflexión y aprendizaje sobre mis prácticas y frustraciones creativas. Logre entender la metodología por resonancia como una forma y herramienta fundamental y esencial para que cualquier artista y diseñador atraviese con éxito sus prácticas y procesos creativos. 

La actividad que llevamos a cabo en el taller, con los sonidos en vivo, me hizo entender lo valioso de frenar un segundo, de dejar de pensar tanto y simplemente cerrar los ojos y ver que tiene el inconsciente de cada uno de nosotros para ofrecernos cuando le damos el lugar para fusionarse de manera simbiótica con algo del mundo exterior mediante el canal de nuestros sentidos. 

Lo que me resultó más increíble fue entender la calidad y la sutileza de la información que esta práctica nos puede proveer. Hice cuatro meditaciones de este tipo como nos indicaron en el taller. Las primeras con la música, las otras dos en la reserva, una con los ojos cerrados y otra con los ojos abiertos. Todas y cada una de ellas me dieron información, con distinto grado de abundancia, coherencia y demencia, pero de todas y cada una de ellas pude rescatar información que de alguna forma le puedo atribuir sentido o me logró disparar por medio de la asociación algo de información certera sobre mí, pero desde otro lado, desde un rejunte de cosas que me atraviesan en tiempo y espacio en el día de hoy, o lo hicieron en algún momento de mi vida. Me fascina el perfecto cadáver exquisito que sale de ellas. Sobre todo, de la segunda meditación, en la cual ya sabía lo que tenía que hacer, por lo tanto, me dejé llevar más que en la anterior; algo que no sucedió con tanta concentración en las últimas dos. 

Tengo que admitir que me asuste un poco. No es que haya visto una imagen o forma que me recuerde a algo que me asuste, sino que siento que parte de un miedo a lo desconocido - conocido. Porque esta práctica nos hace meternos dentro nuestro y el hecho de ser una actividad que no suelo practicar muy seguido hace que a veces, cuando lo hago, me asuste. Es como si me diera miedo meterme muy dentro mío, dentro de mi inconsciente y mis recuerdos, y me quedara ahí dentro sin poder salir. Hay algo de la práctica que me asusta, pero también me fascina. Me cuesta explicarlo, pero es como si no quisiera seguir descubriendo cosas tan profundas de mí. Siento a estas prácticas como una forma de, no solo autoconocimiento, pero también y, sobre todo, de alejarnos del mundo, de lo terrenal, de lo experimentado y mundano; en concreto, de lo que todos podemos vivir y sentir en un mismo tiempo y espacio. Eso me asusta. Se trata, en el fondo, de no compartir una misma experiencia o, de no estar acompañada al vivir algo del orden de lo “des - conocido”.  Ya que, si bien existe un intercambio en conjunto posterior a la actividad, que es sumamente enriquecedor y valioso, esta actividad no deja de ser individual y sumamente personal, brindando información que solo uno puede entender por lo ya vivido y experimentado a lo largo de nuestras vidas. 

Con respecto al trabajo posterior de compartir con el grupo. No hubo mucho quorum. Solo unos poco quisieron hacerlo. Uno de los chicos compartió lo que escribió y me sorprendió lo distinto que era la forma de percibir, o quizás de escribir y bajar esa información. En lo escrito por mi compañero me quede sorprendida porque fue como si él hubiese entrado en su inconsciente y hubiese puesto unos post it con chinches en algunos recuerdos y con un hilo haya atado a un papel con esos recuerdos en una idea ya picheada. Me hizo preguntarme ciertas cosas como, ¿Podrá uno con cierta práctica en la actividad, guiarse a uno mismo, a su yo consciente, dentro de esa búsqueda o escucha de uno mismo, a pensar o ver lo que uno quiere? ¿Meditar es dejarse llevar? ¿Es solo evitar los pensamientos intrusivos? ¿Existe algún tipo de control consciente cuando el cuerpo llega a este estado de abstracción y “suspensión”?

Con mi amiga que fui a la reserva, pudimos compartir también lo anotado y volviendo a lo dicho anteriormente termino de confirmar lo sutil que es la información que se logra obtener. De lo escrito por ella emergía su esencia, su forma de ser, su forma de escribir sus piezas audiovisuales, como un video poema, como yo tanto conozco de haber hecho toda la carrera con ella. Esto me hizo pensar en cómo hasta la forma de plasmar las palabras cambia y dice algo de nosotros. Así como algunos compañeros comentaban que lo que habían escrito era información fragmentada, palabras sueltas y otras emociones, sensaciones o como mi compañero que ya casi tenía un corto armado. 

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