VAZQUEZ, Marina - CLASE 11
REFLEXIÓN CLASE 11
Esta clase en el taller me tocó el rol de “embajadora” o mejor dicho yo lo elegí. Tenía ganas de charlar con compañeros que no conocía y más allá de si habíamos profundizado lo suficiente antes de ir a las mesas, me quedé con unas cuantas preguntas guardadas que me resultaron muy interesantes con respecto al que hacer del diseño. Estas preguntas a su vez me dispararon otras.
Me quedó resonando algo que hablamos con los del grupo 10 sobre si en todas las áreas del diseño se puede influenciar. Llegamos a la conclusión de que si bien el arte, el diseño gráfico y el diseño audiovisual son y fueron por excelencia formas de persuasión que moldearon nuestra forma de pensar o ver determinado tema; nos pusimos a pensar también en la arquitectura y tomamos conciencia de cómo a nivel arquitectónico o incluso un simple espacio al que ingresamos nos condiciona de forma que nos predispone a una u otra situación y o actividad.
Entre
pensamiento y pensamiento me hago otras preguntas:
¿De qué manera las experiencias y
conocimientos que me fueron moldeando a lo largo de mi vida condicionan mi
percepción y mis decisiones creativas?
Siento que es una pregunta muy amplia,
pero inevitablemente puedo desglosarla en mil preguntas más: ¿Será que todo el
tiempo, dentro de los procesos creativos, nos vemos condicionado por nuestro
contexto? ¿Sucede esto siempre inconscientemente? ¿Podemos aún de forma
inconsciente no estar condicionados por nuestra historia, nuestra forma de ser
y los que nos rodea?
¿Cuáles son los prejuicios o limitaciones
personales que pueden estar interfiriendo en mi capacidad para explorar ideas
novedosas, y cómo puedo conscientemente superarlos en mi práctica de diseño?
Dentro de cualquier práctica del diseño ya
sea grupal o individual reconozco que es importante reconocer ciertas
cuestiones de uno mismo. Es importante dejar de lado el ego para poder crear.
Pero también tomar consciencia de nuestras limitaciones, como también nuestras
cualidades para poder así ver con más claridad que tenemos para ofrecerle a
nuestro proyecto y a las personas con las que trabajamos.
¿De qué manera mi percepción y
sensibilidad personal hacia el entorno, los materiales, y el contexto cultural
influyen en mis decisiones de diseño, y cómo puedo profundizar esa conexión
para lograr resultados más significativos?
Con respecto a lo charlado sobre el método
proyectual reflexiono sobre el diseño y la única diferencia que encuentro con
el arte es la funcionalidad. La naturaleza funcional del arte es distinta a la
del diseño y me cuestiono si a veces como diseñadores no forzamos esa
funcionalidad. Si en ese proceso de buscar lo metódico, perdemos algo de
nosotros. Creo que muchas veces se pierden las ganas y la llama que desde un
inicio encendió la motivación de querer llevar a cabo ese u otro proyecto. Me
confunde y me resulta difícil buscar un equilibrio entre las prácticas
metódicas y más estudiadas de abordar el diseño de manera proyectual, que, si
bien garantizan un cierto éxito en la acción, a veces creo que se pierde la
llama que nos hizo iniciar. Es como si un negocio que arranca siendo pequeño, artesanal
y muy bien cuidado escale a lo más alto volviéndose industrial y desalmado. No
es por desmerecer lo industrial simplemente a veces no encuentro el equilibrio
en las prácticas de diseño, ya sea dentro del marco facultativo, cuando te
encasillan demasiado en una consigna que termina generando trabajos muy
similares, o en la vida laborar en ambientes en los que la rama del diseño
termina operando de manera casi industrial, desaprovechando muchas veces el
lado creativo del diseñador.
A veces al trabajar en grupo me preguntó:
¿Existe un método o una manera correcta de
dialogar con creativos?
¿Limita esto nuestro proceso creativo?
¿Es siempre positivo?
En los proyectos de diseño audiovisual
siempre nos relacionamos en grupo, esto me lleva a preguntarme:
¿Nos condiciona?
¿Es siempre mejor para nuestros procesos
creativos?
Cuando fui a la mesa 10 siendo
“embajadora” nos cuestionamos y charlamos sobre cómo nos afecta la colaboración.
Una de las chicas que estudia grafico dijo que dejas de ser independiente, que
perdes el voto de las ideas que defendemos en el proceso. Que como grupo y
creativos pasamos a tener un conflicto de intereses ya que las necesidades son
distintas y se generan conflictos que se ponen en juego en la colaboración.
Terminamos por ver la colaboración negativa o positiva siempre en relación a la
disciplina del diseño que se lleve a cabo, ya que por ejemplo para imagen y
sonido es esencialmente necesaria. Pero hay veces que uno debe ceder y no
pensar tan personalmente. Debemos pensar en qué es lo mejor para nuestro
proyecto.
Etiquetas: Marina - CLASE 11, VAZQUEZ

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