jueves, 24 de octubre de 2024

VÁZQUEZ, Marina - CLASE 9

 

REFLEXIÓN – CLASE 9 – “CASOS” – MARINA VAZQUEZ – 18/10

 

Comenzamos la clase con la teórica. Recuerdo el caso de la ciudad francesa Nantes. Identificamos en él tradiciones de su pasado y del pueblo en sí, de sus orígenes. Reconocimos la esencia de esta ciudad. Su esencia como laboratorio urbano. En él identificamos el caso de Julio Verne como un revolucionario, como un caso de diseño particular que tomamos como ejemplo ya que cargado de toda esta información sobre el pasado de esta ciudad, el continúa reinventándose y reinventándola. 

 

Con toda esta información recuerdo los casos que elegimos con mis compañeros (el expresionismo y la inteligencia artificial) e intento recordar y elegir un caso propio. 

 

Me quedó resonando lo que trabajamos con los compañeros sobre los casos elegidos; y pienso, que nos encerramos en pensar casos positivos para aplicar a la consigna. Yo creo que no siempre son positivos, esto me hace preguntarme si se considera positivo únicamente porque las preguntas que disparan terminan en un resultado positivo. 

Pienso que muchas veces hablamos de casos trascendentales en la historia o de colegas, amigos o familiares y con esto me refiero a no únicamente dentro del área del diseño, sino en la vida, por ejemplo, como la gente que ante una crisis financiera se reinventa en un exitoso nuevo negocio. Como este hay muchos. Pero con esto me pregunto si el trasfondo negativo hace a un caso más o menos valioso, o digno de ser elegido como ejemplo. O si lo que lo hace destacable es solamente el grado de impacto o trascendencia. 

 

Se me ocurren dos casos distintos; uno es de un conocido amigo que cuando tenía 17 tuvo una idea para un videojuego, se supo comunicar con la gente correcta y pudo llevar a cabo y tener proyección internacional. Lo elijo como ejemplo porque nos pasa como diseñadores que muchas veces tenemos ideas ocurrentes y ganas de hacer y, a muchos nos pasa que no las llevamos a cabo por razones varias, o no las ponemos como prioridad y no terminamos accionando. Este me pareció un claro ejemplo de alguien que confió en su idea y su capacidad de hacer algo grande y efectivamente trascendido. 

Recuerdo también un caso mucho más lejano de cuando vi un documental de Vogue y entrevistaron a Anna Wintour, la editora de la revista. Ella relata cómo en los 70 le da un giro a la revista que luego trascendió en todo un cambio de paradigma que atraviesa a la moda, el arte y el cine fusionando creaciones entre modelos, actores y artistas musicales. Anna cuenta como allá por los 70, un día, en un vuelo a Nueva York, el señor que estaba sentado al lado de ella le pregunta a qué se dedicaba y ella le responde que trabajaba para Vogue. El señor, algo conservador, le responde que adoraba Vogue. Halaga el estilo y diseño de las tapas y la elección de las modelos, pero luego le comenta que Vogue nunca podría ser Madonna. Esto fue para Anna el punto de inflexión que hizo que revolucionara la revista por completo. Ella decidió ir por lo nuevo, por lo que no era o decía no ser destinado a, por lo disruptivo y chocante para muchos, llevándola a lo más alto en el diseño y convirtiéndola en un modelo para muchos.

Destaco este último caso por su valentía de ir en contra de lo tradicional, de lo conocido y sobre todo de lo aceptado. Por imponerse ante tanta gente que pensaba que ese cambio sería el fin de la revista; porque al final el trabajo del diseñador implica movimiento, confianza e innovación constante sin importar las trabas que uno tenga en el camino.       

 

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