jueves, 24 de octubre de 2024

SAWAYA Maria Sol - CLASE 9

Reflexión individual: Casos

Entiendo que un caso puede entenderse como una situación particular que emerge con suficiente fuerza para generar una nueva perspectiva o abordaje sobre un tema o problemática. Lejos de ser un ejemplo genérico, los casos son algo específico, tangible y representan una idea, un modelo o incluso un arquetipo. La relevancia de un caso radica en el modo en que nos permite entender, analizar y aplicar el conocimiento de una manera que transforma lo cotidiano en algo significativo.

Al analizar lo que constituye un caso, uno de los primeros elementos a considerar es su capacidad de representar algo más allá de sí mismo. Un caso debe ser un reflejo de una problemática o situación que, aunque particular, encierre un valor que pueda trascender. Esta representación puede ser arquetípica, como un modelo o idea que marca un antes y un después, mostrando un giro heurístico: una solución o abordaje que no solo es novedoso, sino que rompe con el pensamiento previo.

Estuve pensando un poco en algún caso que "rompa" con algo ya existente, y se me ocurrió que podía ser un buen ejemplo podría ser el diseño de productos innovadores como el iPhone, que no solo resolvió la problemática de la portabilidad, sino que cambió radicalmente la forma en la que los usuarios interactuaban con la tecnología móvil, redefiniendo la idea de un "teléfono inteligente". 

Otra dimensión crucial de un caso es la escala de impacto que posee. Un caso que marca un hito no es simplemente un experimento interesante; tiene un peso, un valor y una escala que afectan al contexto en el que se encuentra. Este contexto puede ser profesional, cultural o incluso personal, dependiendo de quién lo observe. Para los diseñadores, por ejemplo, un caso puede abrir nuevos caminos para explorar en términos de materialidad, funcionalidad o estética. Así, el caso no solo está en el "qué", sino en el "cómo": no en el objeto final, sino en la forma de ideación que lo precede. El proceso de ideación es el núcleo que, cuando realmente es disruptivo, marca un punto de inflexión, pues genera un impacto que se extiende más allá del producto final y se convierte en un aprendizaje aplicable en diferentes áreas. 

En clase, junto con mis compañeros pensamos en dos casos: 1. La inteligencia artificial, y 2. el expresionismo.

Para mi reflexión, voy a tomar el caso de la IA. Personalmente todavía no le agarré la mano del todo, y se habla mucho sobre sus avances y de que cada vez reemplaza tareas que podríamos hacer las personas en cualquier ámbito casi. Aunque no sé si puede ser tan así, digo, pensando llego a la conclusión de que desde su aparición, yo no la uso para todos mis trabajos de diseño, siento que es muy dificil que la IA pueda llevar a cabo una idea que tenga, sin importar lo detallada que la escriba, nunca (por lo menos por ahora) llegaría a un resultado tan detallado y PERSONAL. Yo la veo más como una herramienta de trabajo, algunos le temen o le tienen rechazo, pero me parece que uno tiene que familiarizarse con estas cosas nuevas que aparecen para no quedarse atrás. Pienso en el ejemplo del Iphone que mencioné antes, o un caso similar también de cuando salieron las primeras computadoras, mucha gente tuvo que aprender a usarlas y otras capaz le tenían rechazo, pero fue un caso que "rompió" con el proceso único de dibujar, escribir y realizar todo a mano, y la gente se pudo adaptar. Lo mismo creo que pasa con la IA, tenemos que "abrazar" esa herramienta, porque la mente humana no es reemplazable, las ideas de un diseñador mucho menos.


Algo que sumaría sería que creo que el verdadero valor de la inteligencia artificial está en cómo puede complementar nuestra creatividad en lugar de reemplazarla. Es una herramienta que expande las posibilidades, pero siempre dependerá de nuestra visión y decisiones para lograr un resultado auténtico. En lugar de sentir que la IA amenaza nuestra labor como diseñadores, podemos verla como una oportunidad para explorar nuevas formas de expresión, experimentar con conceptos en segundos, o incluso delegar tareas repetitivas, lo que nos permite dedicar más tiempo a pulir ideas y a los aspectos más humanos de nuestro trabajo. Así como pasó con el paso de lo analógico a lo digital, el desafío y el valor están en adaptarnos y en saber integrar lo nuevo sin perder de vista nuestra esencia creativa y personal en cada proyecto.

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