RUIZ GUIÑAZU, Clara - Clase 6
Clase 6:
Durante nuestra sexta clase, nos dieron el ejercicio de reconocer situaciones proyectuales donde haya habido un cambio de rumbo. Tuvimos que listar los momentos de modificación en la trayectoria proyectual en un proceso de diseño.
Al principio, no sabía qué decir. Fue una consigna que me dejó pensando. Nunca me había puesto a analizar en profundidad qué es lo que hace que mis diseños cambien, tomen giros drásticos. Quizás, a veces, solo pienso que es el simple hecho de que mi mente cambió de parecer, que no le gustó lo que hice, pero ¿eso es verdad? ¿Viene de mí o de otros esta idea?
Buscando cuáles podrían ser estas razones, se me ocurrieron las siguientes argumentos: buscando referencias sin parar, mis ideas fueron cambiando; quedarme corta y ver que no puedo avanzar más con esa idea; por falta de tiempo, hago las cosas más fáciles de lo que planeaba hacerlas; comentarios de profesores o compañeros que me dan otras fuentes de inspiración; aprender a usar nuevas herramientas; carteles en la calle; falta de motivación; canciones que me traen ideas; presión por cumplir con expectativas del profesor; falta de coherencia en mi trabajo; malas elecciones gráficas o de colores. Hubo una compartida general y muchas razones se asimilaban a las mías.
Después, vimos un cuadro que refleja las ocho maneras diferentes de pensamiento según Breyer. Estas formas de pensar están siempre interactuando entre si y eso me sorprendió. Se crea un proceso continuo de toma de decisiones en el diseño. De cierta manera, todas mis justificaciones que había hecho antes, pueden encajar en estos modos de pensar, e influencian el modo de lo que dieñamos. Por ejemplo, cuando me falta tiempo y tengo que entonces hacer una idea mas simple de lo que habia querido en un principio, puedo estar usando el “pensamiento técnico”, mas practico y racional. Pero paso a uno mas fluido cuando me estimo por una canción y entra en juego el “pensamiento rítmico”.
Entonces…
El pensamiento abstracto, según Breyer, se opone al pensamiento concreto. Es el pensamiento del artista, del poeta. Es esa expresión de ese momento, de ese lugar. No somos ni científicos ni artistas. Estamos en esa tensión siempre, entre estos dos polos.
El pensamiento concreto, es más fácil de identificar: son las decisiones basadas en hechos tangibles, en la realidad objetiva que nos rodea.
Pero el pensamiento abstracto es más libre, más intuitivo, y muchas veces no somos conscientes de cuándo estamos en uno u otro modo.
El pensamiento técnico, otro de los modos en los que operamos, casi automáticamente. Mi cuerpo resuelve problemas solo, sin darme cuenta. Todo el tiempo estamos resolviendo problemas técnicamente, aunque a veces no seamos plenamente conscientes.
Entre otros…
Ver esto me hace reflexionar sobre cómo, en realidad, muchos de los cambios que surgen en mi proyecto no vienen solamente de una cambio de humor o inspiración instantánea, sino de una serie de ajustes técnicos que fui haciendo en el camino, ya sea por limitaciones de tiempo, recursos o incluso habilidades, como mencione antes. Y muchas veces, despues de haber experimentado con una idea mas libre en mi proyecto, antepongo el pensamiento abstracto para racionalizar un poco y hacer que funcione lo mio donde yo quiero.
Para aplicar un poco todo esto, nos propusieron intervenir un afiche sobre el círculo de los modos de pensar, basándonos en nuestras propias experiencias. La tarea era, además de crear nuestras propias uniones entre los modos de pensar, reflexionar sobre cómo estas conexiones aparecen en nuestro proceso creativo.
Llegue a la conclusión de que todos estos, pueden influenciarse mutuamente y que nada es ordenado. En mi caso, me di cuenta de que muchas veces las mejores ideas surgen mientras hago cosas prácticas, como dibujar, hacer trabajo manual o simplemente moverme.
Para cerrar, esta clase me dejo reflexionando una vez mas en mi forma de diseñar, y que nada es lineal. Cambiar de rumbo no es fallar, sino son ajustes que surgen cuando empezamos a pensar de otra manera, y el cambio es algo que siempre va a formar parte de nosotros, los diseñadores. Quizas mas allá de las referencias externas que yo pienso que me meten presión, lo que piensan los profesores, etc, siempre va a haber una lógica interna en cada uno de mis procesos. Lo que en un momento me parece caótico, despues trae ese orden en todo. Y asi, me quedo mas abierta a lo inesperado.
Al releer esto, me doy cuenta de cómo empece a observar mi proceso creativo desde un ángulo más profundo, casi como si lo mirara desde afuera. Entiendo que cada cambio de rumbo, cada ajuste técnico o intuición espontánea, no es solo una adaptación a las circunstancias sino una ventana hacia mis propias dinámicas de pensamiento, hacia cómo se entrelazan mis deseos, mis limitaciones y las influencias de afuera. Es como si estos momentos de "caos" en realidad estuvieran construyendo una especie de orden único, una lógica interna que guía cada decisión. Este análisis me hace valorar esos giros inesperados como una parte esencial y viva de mi práctica creativa, recordándome que en el diseño, la búsqueda de control es tan importante como la capacidad de soltar. Quizás, en vez de ver los cambios como imperfecciones o interrupciones, pueda empezar a verlos como señales de que estoy creando desde un lugar auténtico, donde la flexibilidad y el cuestionamiento constante son parte de mi crecimiento como diseñadora.

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