jueves, 26 de septiembre de 2024

PAEZ, Agustina - CLASE 6

 

Esta clase empezó primero con una charla con los profesores. Hablaron sobre modelos y después hicimos un repaso sobre lo que venimos trabajando en el aula clase a clase, los temas que tocamos y los ejercicios que hicimos para desarrollar reflexiones sobre ellos. Fue interesante ver la cantidad de temas que fuimos viendo y fueron surgiendo en las clases que tuvimos, las clases te hacen reflexionar y pensar en estos conceptos, cosa que tal vez sin cursar esta materia no sería algo que me detuviese a hacer por mi cuenta. Está bueno reflexionar sobre estas cosas, sobre los distintos temas y como se relacionan entre sí y a su vez con nuestros propios procesos de diseño, y cómo los afectan.

La primera parte de la consigna de la clase fue pensar en situaciones o cosas que hayan servido como disparadores en algún momento para cambiar el rumbo de nuestro proceso de diseño. Algo que haya servido para hacernos dar cuenta que teníamos que cambiar nuestro proceso de alguna manera para poder llegar a un mejor resultado. Lo primero que se me ocurrió fue la vez que en el cbc uno de los profesores de proyectual me dijo que el trabajo parecía que lo había hecho con odio o bronca, una anécdota que me acuerdo ahora con gracia. Otras instancias que me sirvieron en casos así fueron hablar con compañeros para tener otra perspectiva del trabajo que estaba haciendo, o con familiares, que al no saber tanto de los procesos de diseño también pueden dar respuestas y observaciones útiles, porque no están pensando en el proceso que lleva hacerlo posible, sino que se enfocan más en el resultado y es una mirada distinta que puede ayudar. También me ha servido mucho mirar referencias, buscar diseñadores que me gustan y preguntarme a mí misma cómo el/la diseñador/a resolvería el trabajo que estoy haciendo. Y también anoté que hay varias situaciones donde lo que realmente me sirvió fue tomar un paso atrás para aclarar la cabeza y relajarme, ya que a veces la frustración de pasar tanto tiempo con un mismo proyecto no ayuda y te empieza a afectar el humor, así que lo mejor es distanciarse para poder retomarlo con buenos ánimos y la cabeza fresca.

Después de eso hicimos una especie de mapa conceptual sobre los distintos modos de pensamiento, como el tecnológico, visual o abstracto. Fuimos poniendo varios ejemplos que se nos ocurrían en cada categoría, usando nuestras propias listas y viendo en qué parte entraba cada una, pero nos estaba costando romper el esquema que nos habían dado y apropiarnos de él. Nuestro profesor vino y nos dijo que nos animemos a pensarlo de otra manera, y hacer un esquema propio que nos refleje a nosotros como grupo.

Empezamos a intentar romper la forma de círculo uniendo categorías entre sí con partes internas y agregando nuestras propias categorías. Y luego agregamos una parte clave: el inconsciente, representado por un cono en el medio del esquema. Nos pareció que el inconsciente es algo que se encuentra presente en todo momento de nuestras vidas, y en el proceso de diseño siempre estamos trabajando de nuestra perspectiva, nuestras vivencias. El inconsciente contiene todo lo que conforma nuestra perspectiva, nuestro gustos, creencias y preferencias. Aunque quizás no nos demos cuenta, somos la sumatoria de nuestras experiencias vividas y eso se manifiesta tanto en nuestra personalidad como en nuestros proyectos. No podemos asilarlo porque nunca podemos salir de nuestra propia cabeza, la representación como un cono que sale directamente del centro del esquema muestra como todo lo demás, nuestros distintos modos de pensamiento, están siempre influenciados por eso. Y cada uno tiene una experiencia distinta que se traduce en miles de vivencias que van a ser distintas para cada persona individual. 

Fue un buen ejercicio para reflexionar sobre aquello que nos sirve para poder encarar mejor el proceso de diseño, y ver que es lo que les sirve a nuestros compañeros también, que quizás son cosas en las que no habíamos pensado o no teníamos en cuenta, que podemos apropiarnos e incluir en nuestro proceso como inspiración. La puesta en común de estos ejercicios ayuda a darse cuenta de la cantidad de posibilidades distintas que existen para encarar el mismo problema, y cómo nuestra propia experiencia individual puede parecer limitada, por lo que me parece importante escuchar a los demás para poder encontrar información valiosa que antes no teníamos.

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