El ejercicio de reconocer estos patrones nos sirvió para poder reflexionar sobre qué tan conscientes somos sobre nosotros mismos, sobre las decisiones que tomamos, sobre nuestra identidad e incluso sobre la relación que tenemos con nuestra profesión.
Es loco la forma en que un modelo ejerce cohersion sobre nosotros, la forma arbitraria en que se establece y como determina la forma en que nos relacionamos.
Lo más bizarro de la clase fue la parte final, donde tuvimos que exponer el personaje que construimos para el ejercicio, como no vi mucho entusiasmo de parte de mis compañeros, me sacrifique por el grupo. No soy muy fanatico de la exposición pero aún asi me mande, a medida que iban pasando los grupos en mi cabeza iba armando la breve coreografía que iba a hacer. Tuve la suerte de que no hacia falta muchisimo más que poner cara de orto y caminar recto para que el personaje se condiga con la narración. Me divertí, y aparte nos fue relativamente bien en la tabla.
La reflexión final en comisión tambien fue interesante, me quede pensando en la idea del buen gusto, ¿que lo determina? en como a veces el tenerlo tiene que ver simplemente con la capacidad reproducirlo, algo que ya está impuesto y funciona.
Está claro que a esta altura ya está todo inventado por eso no está mal cuestionarse, ¿qué tanto hay de nosotros en lo que hacemos? Son preguntas que nos ayudan a entender de que forma y desde que lugar queremos comunicar, ya que como diseñadores es nuestra gran responsabilidad.
N. Un poco corta, pero reflexionó en cada instancia de la clase.
Sentí que no dije demasiado en esta reflexión, que quedó un poco en lo superficial de la dinamica de la clase, pero si me gustó lo del final, cuando hablé de la idea del buen gusto, es algo que me parece sumamente interesante, tal vez no tenga el conocimiento para explayarme lo suficiente pero voy hacer el intento. La primer pregunta respecto a esto sería ¿quien determina el buen gusto? entiendo que el buen gusto depende de un contexto porque lo más facil es asociarlo a tendencias volatiles que van fluctuando todo el tiempo, pero hay determinadas tecnicas o formas de ver que están determinadas desde hace muchisimo tiempo, como el sistema europeo de representación de perspectiva, una técnica que aunque se desarrolló siglos atrás, sigue siendo el estándar para representar la tridimensionalidad en la mayor parte del mundo occidental.
Este sistema no solo impone una manera de ver el espacio, sino que establece una norma sobre cómo debe verse, definiendo en gran medida lo que se considera estéticamente correcto.
El buen gusto está respaldado por estructuras culturales y educativas que legitiman ciertos estilos y descartan otros. De alguna manera se convierte en un conjunto de normas que guían a los diseñadores y artistas hacia lo que se espera que produzcan y hacia lo que se considera "bien hecho" o "agradable." Este tipo de reglas, aunque valiosas en ciertos contextos, también pueden limitar la creatividad, ya que orientan el diseño hacia la repetición de fórmulas aceptadas, en lugar de permitir la exploración libre y auténtica.
Al mismo tiempo, cuestionar el buen gusto también puede llevar a un dilema: ¿dónde trazamos la línea entre romper normas y generar algo caótico, o peor, incomprensible? Creo que esto nos plantea un desafío interesante como diseñadores. ¿Hasta qué punto podemos y queremos escapar de estas normas?
Entiendo que viviendo en una sociedad es necesario el poder establecer codigos linguisticos en disciplinas como el diseño, las convenciones son necesarias, son formas que ya resultan efectivas por lo arraigadas que están, por lo que partir desde la base puede ser util para proponer algo nuevo.
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