jueves, 29 de agosto de 2024

RUIZ GUIÑAZU, Clara - Clase 2

 Experiencia Clase 2:


Cuando se formaron los grupos para la actividad de la última clase, sentí un poco de ansiedad. De repente, me vi rodeada de gente nueva, completamente desconocida para mí, sin mis amigas, lo cual nunca me había pasado antes. Estaba bastante perdida al principio, tratando de adaptarme. Pero por suerte, en el grupo resultamos congeniar bien, fue una buena coincidencia, e interesante, que todas en mi grupo fuéramos de diseño gráfico, excepto un compañero de la carrera de diseño audiovisual.


La clase en sí fue distinta a todo lo que había experimentado a lo largo de mi carrera. Desde el momento en que empezó la clase y arrancamos a formar nuestros grupos a través de frases elegidas; hasta la consigna de construir una estructura de un monumento arquitectónico con solo papel e hilo. Durante un rato me sentí bloqueada. No se me ocurría ni por dónde empezar y, sentía que el resto del grupo estaba en la misma situación. Ninguno de nosotros es estudiante de arquitectura, lo que nos dejó bastante perdidos en ciertas cosas, como nombrar palabras básicas de la misma arquitectura. También pensar qué significaría o representaría un monumento arquitectónico se nos complicaba. Al principio, había mucha incertidumbre y pocas respuestas.


A primera vista, la consigna parecía bastante sencilla. Pensamos que solo se trataría de usar el papel y el hilo de forma creativa para construir algo, pero a medida que íbamos avanzando, nos dimos cuenta de que no era tan fácil como parecía. Nos costaba mucho pensar cómo íbamos a transformar estos materiales en una estructura que tuviera algún sentido arquitectónico. Sin embargo, una compañera mencionó que sabía hacer origami, y eso fue un buen punto de partida. Ella comenzó a doblar el papel, creando pequeñas formas que empezaron a inspirarnos a todos. Fue un alivio poder ver algo concreto tomando forma y nos ayudó a pensar la estructura de la obra en base a eso que ella estaba haciendo.


El origami nos sirvió como un primer paso para salir del bloqueo. En vez de ser solo hojas planas, empezamos a ver la posibilidad que nos ofrecían, y esto fue clave para que empezaramos a darle más forma a nuestra idea. Además, los hilos empezaron a jugar un rol como un elemento que también aportaba a la estética de la estructura. A partir de los pliegues y los bloques que ella creaba, el resto del grupo empezó a pensar más allá de lo básico, generando alguna imagen nueva. 


Igualmente, esa sensación de bloqueo inicial también me intrigaba. A pesar de las dificultades, había algo en ese método de enseñanza que me gustó mucho. La libertad que nos dieron para explorar y experimentar fue algo que aprecio. Me sentí libre de hacer errores, de probar, fallar y volver a intentar. En encontrar nuestra propia manera de hacer las cosas y no seguir todos un mismo camino.


Al final, yo creo que la actividad se volvió menos sobre lo que estábamos construyendo y más sobre lo que nuestra mente era capaz de soltar y crear de cero sin tener conocimientos. A medida empezamos todos a coordinarnos un poco más en el grupo, se notaba que la experiencia no solo se trataba de crear una estructura, sino de crear algo juntos, como equipo. Fue una clase que me vio para resolver de manera diferente, a soltar un poco mi conocimiento y a dejarme llevar por el proceso creativo, algo que valoro mucho. Me gustó la dinámica de experimentar sin tantas reglas, algo que no siempre sucede en diseño gráfico. Salí de esa clase con una sensación de poco peso que me hizo apreciar aún más el método de aprendizaje.


Reflexión final: La experiencia de esta clase me enseñó mucho sobre adaptarme a nuevas situaciones y salir de mi zona de confort. Al principio, la incertidumbre fue intimidante, pero, al mismo tiempo, fue lo que nos impulsó a encontrar un camino en equipo. Poder enfrentarme a una actividad sin una idea clara y tener que encontrar el rumbo con los demás fue una lección de paciencia y confianza en el grupo y en el proceso creativo. Me hizo volver a la idea de que muchas veces las mejores ideas surgen de los momentos en que no se tiene una respuesta inmediata, sino cuando se exploran posibilidades y se da espacio a lo inesperado.


Reflexión al releer: Hoy, al volver a leer este texto después de un tiempo, siento que cada experiencia como esta va quedando en mí, más allá de lo académico. Esta clase no solo fue un ejercicio puntual, sino que marcó de manera que no pareció muy significante, pero lo fue, una forma de ver las cosas, de dejar que el proceso de creación fluya sin querer ser dueña del control. Me hizo pensar en cómo muchas veces sigo buscando respuestas seguras en vez de permitirme explorar sin tanta presión, algo que podría aplicarse a más ámbitos de mi vida, no solo al diseño. Entiendo que, aunque ese día me sentí bloqueada, fue esa misma incertidumbre la que me empujó a descubrir otras maneras de crear y de confiar en mí misma y en los demás. Releer esto me hace acordar lo valioso de las experiencias que desafían mis límites y que, aunque en el momento sienta incomodidad, al final son las que más me aportan en el crecimiento personal y profesional.


N. La descripción fue personal y detallada, pero quizás faltó una reflexión y conclusión de toda la clase y de cómo se sintió.

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